Educación

Criamos de manera respetuosa y con apego o… ¿Creamos pequeños tiranos?

La educación y crianza de nuestros hijos es esa tarea tan tan complicada que nos hace preguntarnos a menudo si lo estamos haciendo bien o quizás nos equivocamos en algo.
En los últimos años los conceptos sobre la educación y cómo educar han cambiado mucho. Hemos pasado de un “la letra con sangre entra” a “quiero que mi hijo tenga todo lo que yo no tuve”.

La cuestión es que a veces terminamos mezclando conceptos o no entendiéndolos del todo bien, lo que termina causando estrés en la mamá o el papá y dando señales confusas a nuestros hijos.

Debemos comenzar explicando qué es y en qué consiste una educación respetuosa y con apego.
La educación respetuosa es aquella que cuida la evolución natural de cada niño, para que su desarrollo y crecimiento se realice en el momento adecuado para él, sin prisas y sin obligaciones de adelantar etapas para las que aún no están listos. Esto significa que si un niño es capaz de andar a los 10 meses andará a esa edad, sin que sus padres le frenen y si en cambio no comienza a andar hasta los 14 meses lo hará sin sentirse forzado a hacerlo antes. Los padres deben actuar como guías en ese camino que su hijo irá haciendo y como apoyo para ayudarlo cuando sea necesario, pero sin presionar en su aprendizaje.

Criar a un niño con apego es darle el cariño, amor, cercanía, mimos, contacto físico, libertad y seguridad para que en un futuro sea un adulto sano tanto física como psíquicamente. Cuando un bebé nace ha estado nueve meses dentro de la barriga de su mamá, es lo único que conoce y por esa razón, tiene una gran necesidad de contacto y amor de ella. Esto no será siempre así, nuestros hijos irán creciendo y, aunque siempre necesitarán nuestro apoyo y cariño, cada vez serán seres más autónomos.

Como veis una educación respetuosa y con apego es muy positivo para un buen desarrollo de un niño, pero esto no está reñido con otras cosas que son muy importantes y no debemos olvidar, como son:

• Tener unas normas en casa: el repartir las tareas, implantar unos horarios o poner unas reglas que todos los miembros de la casa deben cumplir no hará que nuestro hijo se sienta mal, ni en un futuro le hará ser una persona sumisa. Es más, él se sentirá bien cuando vea como aprende cosas nuevas y es capaz de hacerlas el solo, aumentando su autoestima.
• Un niño no tiene ni necesita tener todo y lo mejor. No necesitan los mejores biberones, ni el mejor carrito y tampoco el armario lleno de ropa que se le quedará pequeña antes de que pueda ponérsela. Esto solo le enseñara que las cosas no valen nada, que el dinero “sale de árboles” y por lo tanto el puede tener lo que quiera cuando quiera. ¡¡Menudo adolescente apañado íbamos a tener en casa!!! (Nótese la ironía)
• Utilizar la palabra “NO”. Está claro que en numerosas ocasiones le diremos que no y muchas de ellas ni tan siquiera querremos escuchar sus alegatos, pero esto no va a amargarlo y volverlo un niño infeliz. Debemos intentar escuchar las razones que él tiene en contra de nuestro “no”, porque esto le enseñara a negociar y buscar argumentos para defender sus intereses con otras personas, pero nadie es mala madre o mal padre por un día decirle “no y punto”. No seamos hipócritas, que eso nos ocurre a todos. No siempre estamos en plena forma para dialogar ese “no” con nuestro pequeño.

La educación es un camino en el que no solo aprenden nuestros hijos a ser hijos, sino que también nosotros aprendemos a ser padres y madres. Tendremos muchos días buenos y otros no tan buenos, pero no os preocupéis, lo haréis bien, así que disfrutad del camino.

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