Educación

El método Estivill ¿Cómo debo dormir a mi hijo?

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El cómo dormir a nuestros hijos es algo que preocupa mucho a las madres primerizas.

¿Conoces el método Estivill para dormir a los niños?

Yo era de las personas que influenciada sobre todo por la sociedad en la que vivimos, pensaba que mi hijo no dormiría en mi cama porque no era lo normal y tampoco bueno para él, que dormiría en su cunita a nuestro lado, aunque mucha gente me comentaba que lo mejor era que se acostumbrara cuanto antes a dormir en su habitación.

Cuando me quedé embarazada, no satisfecha con lo que conocía y lo que otra gente me trasmitía, empecé a leer un poco sobre el tema. Volví a ojear sobre el método Estivill y entre otros leí el libro de Rosa Jove, “Dormir sin lágrimas”, además de alguna que otra cosa del pediatra Carlos González.

Después de toda esa información pensaba que sabía lo que quería hacer, mi hijo dormiría en su cuna y cuando llorara lo cogería, acurrucaría, consolaría hasta que se calmara y durmiera para volver a soltarlo. Pero no fue así y además, no fue así desde el minuto uno. Yo que pensaba que con todo el conocimiento que había adquirido sobre este tema sería capaz de afrontarlo sin ninguna duda… me equivoqué.

La primera noche mi niño no paraba de llorar, no era capaz de consolarlo aunque lo sostuviera en mis brazos y ni tan siquiera la lactancia lo calmaba. Era un niño que dormía poquísimo y que además a las cinco de la mañana ya no quería dormir hasta tres o incluso cuatro horas después, por lo que ya estaba totalmente desvelada y a la vez “muerta” de sueño.

Por las noches no dormía más de dos horas seguidas y cuando se ponía a llorar no había forma de consolarlo.

Era curioso vernos como zombis paseando por el pasillo de casa, con el bebé en brazos, a ver si nuestro pequeñín se calmaba y se dormía.

Cuando llevábamos un par de semanas sin pegar ojo nos planteamos si quizás era mejor hacer las cosas a nuestra manera y dejar de seguir todos los consejos que, entre persona, artículos y libros, habían llegado a nuestras manos. Empezamos (tanto el padre como yo) por dormir con nuestro hijo encima de nuestro pecho, cosa que lo tranquilizaba mucho y, aunque seguía despertándose conseguimos que durmiera más tiempo seguido, y ya no lloraba tan desconsoladamente como lo hacía antes.

Después intenté que se durmiera agarrado al pecho, pero eso no salió bien y el pecho se lo daba sentada en la cama. Finalmente, cuando era un poquito más grande, y después de dormir mucho sobre nuestro pecho, comenzó a dormir entre su padre y yo. Ese fue el lugar perfecto para que los tres por fin consiguiéramos descansar y dormir en condiciones.

Con respecto a toda la información que leí, deciros que lo principal no es seguir todo lo que leemos, sino que nos sirva como ejemplo de cómo otros lo hacen o creen que hay que hacerlo, pero lo importante es que cada familia duerma como mejor le vaya.

Además, dentro de los diferentes métodos y formas de dormir a los niños que conozcáis, habrá algunas que os parezcan estupendas y otras que sean totalmente contrarias a vosotros.

En mi caso, mientras que con Carlos González y Rosa Jove había muchas cosas con las que coincidía, con el método Estivill me ocurría totalmente lo contrario.

Considero que es demasiado cuadriculado para la vida de un bebé y no solo eso, me parece horrible dejar a mi hijo llorando como una magdalena con un simple buenas noches de 30 segundos y ni tan siquiera poder darle un beso o leerle un cuento o lo que a mí me apetezca.

Según este método si no sigues sus pautas a “raja tabla” no funciona y además, su método es efectivo en el 95% de los casos. Es decir, yo tengo que dejar a mi hijo llorando en una habitación a oscuras y solo, para que así se acostumbre a dormir sin mi compañía y sepa que aunque me necesite o tenga miedo yo no voy a ir, y existe la posibilidad de que, después de todo este mal rato, mi hijo esté en el 5% con el que no funciona el método y haya derramado un río de lágrimas para nada.

No solo eso, realmente sabemos los daños psicológicos que puede causar en un bebé el dejarlo llorar sin razón aparente y separado de su madre, que es la única persona con la que se siente seguro.

Con mi segundo hijo, y respaldada por la experiencia del primero, decidí adaptarme a los acontecimientos, comprobando cual era la manera en la que más dormía. Así fue como desde el hospital dejé que mi niño durmiera encima de mi pecho, al cual se agarró bastante bien, lo que me permitió más horas seguidas de descanso. Y una vez en casa, siguió siendo igual de efectivo.

Lo que no conseguí con el primero hasta pasado un tiempo de ensayo-error, con este fue a la primera, descansamos casi todas las noches un largo número de horas sin que el bebé se despertara.

El doctor Eduard Estivill explica que, en concordancia con su método, de la misma forma que los bebés son capaces de dormirse solos en el vientre materno, también son capaces de hacerlo una vez han nacido y se encuentran en el mundo exterior. El afirma que sí son capaces de coger el sueño por sí solos antes de nacer, por que no iban a hacerlo después de su nacimiento.

Algo con lo que estoy totalmente en desacuerdo, pues Estivill no contempla las circunstancias que rodean al bebé dentro de la barriga de su madre, es decir, el niño está dentro del líquido amniótico a una temperatura estable y cómoda, con balanceo constante, escuchando la respiración, el corazón y la voz de su madre en todo momento.

Es por ello que sea muy lógico que un niño duerma mejor cuanto más cerca de su madre esté, pues el sentir esa presencia les recuerda a las sensaciones del vientre materno.

Esta es mi opinión basada en mis vivencias como madre, pero creo que lo más indicado y efectivo para esta etapa del bebé es la adaptación. De toda la información que existe de este tema, cada persona debe extraer lo que le sea útil para su caso, pues no hay dos niños iguales, y no dejarse llevar por lo que dicen los demás, ni por las pautas que nos marca la sociedad de hoy día.

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