Educación

Educar a nuestros hijos en igualdad, tolerancia y sin estereotipos,

En el post anterior os mostraba un interesante experimento de Jane Elliot sobre la intolerancia. Esto nos hacía ver la importancia de educar a nuestros hijos en valores tan significativos como la igualdad, la tolerancia y no crearles estereotipos. Suponemos que cuando educamos en estos valores nunca nos pasaremos, pero después de lo analizado en el presente artículo veo que nos podemos pasar, hasta el punto de decir que estamos exagerando demasiado a la hora de transmitirles estos pensamientos. Cuál fue mi sorpresa cuando el otro día llega a mis manos una noticia sobre una guardería “sin género”, lo que cambió de nuevo mi visión de cómo las personas afrontamos a veces este tema.
Todo comenzó cuando estaba viendo la televisión y salió la noticia de una guardería en la que no existían los estereotipos, los niños y las niñas podían jugar tanto con muñecas como con coches, disfrazarse con un vestido de princesa o de guerrero, y no estaban catalogados los colores rosa para niña y azul para niños. Asombrada con esta noticia, ya que me resultó un avance interesante y digno de mencionar, me puse a buscar más información sobre este lugar y encontré abundantes datos sobre el sitio, por ejemplo un artículo en el diario ABC.es que analizaba más detalladamente este centro infantil. Se puede decir que pasé de verlo como un avance importante en la estructura educativa de nuestros hijos a una exageración.
Esta guardería, llamada Egalia, es una escuela infantil sueca con niños de edades comprendidas entre uno y seis años. Tiene tan solo treinta y tres plazas y una gran lista de espera. En ella no hay separación entre los juguetes de niños o niñas, las muñecas como los coches están todos colocados unos junto a otros. Los libros a los que estos niños tienen acceso están mezclados sin crear áreas específicas masculina o femenina. Además, en estos libros los niños pueden leer historias sobre dos jirafas que se aman y que adoptan un bebé, por lo que se evita la homofobia y se acostumbran a vivir entre niños que sean adoptados, viéndolo como algo normal. En definitiva, la base del proyecto de Egalia es la lucha contra la discriminación sexual.
Hasta aquí todo bien y ejemplo que deberían seguir en muchos sistemas educativos, pero hay varias pautas que llevan a cabo en esta guardería con las que no estoy nada de acuerdo y es donde creo que han querido “rizar el rizo”. Resulta que a los niños los llaman por el pronombre neutro “Hen” (traducido al castellano “ello”), en lugar de “él” o “ella” para evitar la discriminación según el sexo del individuo. Y no solo eso, los niños se dirigen entre ellos como “amigo” o “friend” en lugar de utilizar sus nombres reales. ¿No pensáis que es mejor que a los niños se les muestre que cada uno es diferente y que deben aceptarse tal y como son? La cuestión es enseñar a nuestros hijos que ellos tienen su propia identidad, con su nombre, género, personalidad, etc., y los demás también, por lo que si otra persona es o piensa de manera diferente a la nuestra debemos aceptarlo tal y como es y no juzgarlo porque sea diferente a nosotros. Con respecto a su propia identidad, creo que el que le demos un nombre y le asignemos un género al nacer no es negativo siempre y cuando estemos abiertos a los cambios de nuestro hijo, así como hacerle ver que puede elegir cambiar cualquier aspecto de su persona cuando le apetezca y así lo sienta. La cuestión está en que si nuestro hijo quiere acunar un muñeco o vestirse con un vestido rosa o nuestra hija quiere un circuito de coches, tengan total libertad para decirlo y elegir por si solos cuáles son sus preferencias, pero como personitas que son, deben de tener su identidad propia desde que nacen.
Para finalizar decir que la clave para eliminar diferencias, estereotipos y hacer a nuestros niños y niñas personas más tolerantes con los demás, es que los adultos eliminemos los estereotipos que se producen en torno a ellos. Dejar que cada uno, con su propia personalidad e identidad, pueda elegir con que juguetes quiere jugar, si prefiere disfrazarse de princesa o de guerrero, si quiere jugar con un niño o con una niña… y todo esto independientemente de su género. Si los padres afrontamos estos asuntos con naturalidad, ellos también lo harán y se verán con la libertad de elegir qué y cómo quieren ser en la vida sin ninguna imposición de estereotipos. El que no tengan este tipo de limitaciones impuestas desde pequeños ayudan al desarrollo de la creatividad e intelecto, a la aceptación de los cambios que se puedan encontrar a lo largo de su vida, a la facilidad para la adaptación social, además de aumentar su autoestima y por lo general influir en que puedan ser personas más felices.

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